¿Yaoi? Nani?

Group: Members
Posts: 30
Member No.: 5
Joined: 15-August 07

|
Recuerdo que lo ultimo que había hecho antes de cerrar por los ojos por última vez y abandonarme a los brazos de la muerte, fue escuchar la voz de uno de mis hijos, lamentos, gritos... desesperación a mí alrededor antes de atraparme la noche e inundarme en silencio. El frío llego a mí, pero mi cuerpo no reaccionaba. No podía moverme… era como si este ya no me perteneciera… A lo lejos escuche la voz de alguien que pronunciaba mi nombre como un hechizo; mis ojos se abrieron lentamente, revelándome una siniestra figura encapuchada que decía decir sin más ser el señor del mundo de los muertos. Deseaba darme una oportunidad, la cual yo negué sin más, no deseaba volver a sufrir… no más… tan solo deseaba paz en este mundo lleno de soledad. -…por favor… permítame permanecer aquí…- Aquel ser pareció meditarlo por unos segundos antes asentir y decir:
-…así será… no renacerás como me lo has pedido, permanecerás en este lugar solitario a mi lado.- Dijo con voz misteriosa; por unos momentos me sorprendí de su respuesta y no pude evitar el sonreír levemente ante esta; había cumplido la petición de un alma condenada sin más.
Me guió por los pasillos de aquel gran lugar, cubierto de telarañas y polvo, explicándome las reglas que debería de seguir, no cruzar las puertas de su habitación era la principal, esta me parecía justa debido a que el necesitaba privacidad. Me llevo a mis aposentos donde me pidió que descansara con voz calma y nostálgica, al parecer el también se necesitaba descansar pero no su cuerpo sino su corazón, deseaba ayudarle pero por estos momentos me era imposible.
El tiempo pasó y decidí internarme en aquel lugar, explorarlo por mi propia cuenta y poder así desentrañar sus misterios, deteniéndome al ver en uno de los balcones la oscura figura de mi salvador. Sin pensarlo dos veces me acerque a él, y le salude, recibiendo un asentimiento de cabeza, tras un largo suspiro. Al parecer no había descansado como este había dicho.
-¿Se encuentra bien? – Pregunte sin más, preocupado por su persona, aunque eso le resultase cómico viniendo de un alma como la mía. Sin embargo negó, anteriormente me había comentado que el oficio que desempeñaba era de lo más exhaustivo además de que la nostalgia de permanecer siempre solo le abrazaba a cada segundo. Sin poder evitarlo me mordí el labio inferior y tome una de sus manos, estrechándola entre las mías.
-…no se encuentra solo…- Susurre depositando un pequeño beso en el dorso de esta, pude sentir como todo su cuerpo se estremecía ante esa caricia; podía sentir su inquietud y nerviosismo, al igual que su desconcierto, parecía que era la primera vez que alguien no le temía.
-¿Por qué no me temes?- Pregunto sin más, aun oculto en aquella capucha. - ¿Por qué habría de temerle?, le debo todo...me a permitido permanecer aquí.- Respondí sin más, buscando su mirada en la oscuridad de aquel manto.
El silencio reino unos segundos, deseaba verle verdaderamente, descubrir su rostro y perderme en sus ojos, saber que era lo que estos decían e intentar dárselo si es que podía hacerlo.
-¿Por que se oculta?- Interrogue sin más, deseando una respuesta de aquella voz ya no tenebrosa para mis oídos sino suave y cálida, con un deje de nostalgia.
-… para realizar mi trabajo deben de temerme, soy quien juzga las almas y decide su destino…- Respondió sin más. -No lo he visto y aún así no te temo, deseo permanecer a tu lado brindarte compañía…- Confesé, atreviéndome a alejar aquella capucha revelando la felina figura de un hermoso joven de no más de dieciséis años.
Le contemple por unos segundos anonadado, poseía una belleza sin igual; nunca había visto a alguien así en toda mi vida. Sin poder evitarlo, acaricie su mejilla, provocando un pequeño sonrojo en las suaves mejillas que le hicieron ver aún más hermoso.
-…ahora entiendo el por que de la capucha…-Susurre.- Si les mostraras tu rostro tendrías a más de uno deseando quedarse a tu lado.
No dijo nada, al parecer le había dejado sin palabras ante mi confesión, me había enamorado no de su belleza sino de su actitud en aquellos días, deseaba permanecer a su lado no solo por desvanecer el sentimiento de soledad sino también por el simple hecho de que deseaba hacerle feliz, ver como aquel sentimiento inundaba su ser y le llenaba de una forma descomunal.
Levante su barbilla con cuidado y contemple sus ojos, perdiéndome en aquellos irises agatados por unos segundos, sin proponérmelo, acerque mis labios a los suyos uniéndolos en un suave beso.
-… no estarás solo nunca más…
|