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¡La sal es poco efectiva, va a hacer falta algo más que unos granitos para domaros...
¿Chili entonces? preguntó el zorro, arqueando las cejas, mientras pensaba qué podría hacer con la sal que tenían. Y las rodajas de limón, todo fuera dicho. Aunque Feler le sacó de su ensimismamiento
"Estoooo duncan, de donde has sacado que he estado en un hogar de acogida, por que a no ser que ya tenga alzehimer y haya olvidado eso yo no he estado en ningún hogar de acogida."
¿Hm? ¿Pero vives en uno? preguntó, arqueando una ceja. Vaya, y él que había hecho una broma con eso y resulta que era indigente. Bueno, pues mala suerte. En ese momento, Emil se acercó a Feler con sal en las manos, a lo que Duncan arqueó una ceja
Bien, ¡más sal! exclamó el dingo, a lo que Duncan se rió suavemente, cogiendo el salero, echándose en una mano y plantándosela en el cuello a Emil
¡Oido cocina! exclamó, dando un rápido lametón en el cuello al chaval. Después del acto, empezó a toser y reír, mientras agitaba una mano
¡Puaf! ¡Tú de soso no tienes nada! exclamó, con esa risilla controlada propia de él, como si realmente no quisiese permitirse el divertirse. Después miró a Feler y se encogió de hombros
No es fácil preparar indigentes en su punto, compréndelo. Quizás con un poco de perejil mejores...
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