|
Blanco.
Como la mayoría de las cosas que había en Sellëssa, la mejor - casi la única - forma de describir lo que veía a través de la ventana, para Hécate, era "blanco".
Una copiosa nevada caía sobre las calles, obligando a los transeúntes a refugiarse en los estrechos porches que sobresalían de los edificios creando un corredor resguardado. Había oído hablar de ella como "La ciudad techada"; sin embargo, hasta que había visto los tejadillos, no había comprendido nunca el nombre.
Aquí nevaba. Nevaba constantemente. Había nevado cada minuto, cada hora de cada uno de los tres días que llevaban alojados en la Posada del Oso Blanco. Decían que las carreteras hacia Archyntra estaban bloqueadas. Astraedh, decía que ésto era lo más normal.
Había visitado la ciudad un par de veces. Era bonita; una de ésas ciudades del norte, construídas para resistir el Invierno, llenas de torres altas desde las que se ve por encima de las tormentas de nieve y personas provistas de palas que salen temprano por la mañana a abrir el camino para los carros. Una ciudad pintoresca, incluso. Pero era una ciudad inactiva. Los ciudadanos cumplían con sus quehaceres y corrían a refugiarse del hielo en el fuego del hogar. Había pocas tabernas - no es que a ella le gustasen las tabernas, pero se había fijado en ellas - y la gente no le prestaba demasiada atención a otra gente. Era una ciudad discreta, quizá una donde pasar desapercibida, pero nunca la habría elegido para vivir.
Tenía su atractivo, sin embargo. Había tenido la oportunidad de visitar el Ysmarri, el Castillo de "verano" de la Familia Real, cuando Sellëssa tenía una. Un lugar enorme, precioso, pero vacío. Igual que los monumentos que poblaban la ciudad. Igual que la propia ciudad; bonita, era. Grande, también - ¿Qué había dicho Astraedh? ¿Veinte mil habitantes? - pero donde quiera que se escondiese la gente... resultaba difícil verla.
Suspiró, y se volvió hacia el interior de la habitación. Astraedh no tardaría en volver. Había ido a preguntar si las carreteras estarían abiertas aquel día. Y ella, deseaba que la respuesta fuese positiva...
|