El balsero se queda sin cigarrillos
A un balsero acabado de llegar a Miami de Cuba se le acaban los cigarrillos y va a la farmacia cerca de donde vivía a comprar una cajetilla.
Sin saber inglés, con señas le describe a la señora americana que lo atendía lo que quiere y trata de pronunciar "Malboro".
La señora de la farmacia se agacha a buscar los cigarrillos debajo del mostrador y se le sale un pedo.
Como si nada, se levanta y pone el paquete en el mostrador y le dice:
-"Two fifty"
El balsero indignado le contesta: -
¿Tu fifty?
Cara.jo ¡Perdone, señora! ¡La del peo fifty tú!